La razón por la que Meg Ryan no quiso ser una actriz famosa

Todas las que tengan menos de 30 años posíblemente no se acuerden, pero hubo un tiempo en el que la verdadera reina de Hollywood se llamaba Meg Ryan.

Un título que la actriz se ganó desde uno de sus primeros papeles protagonistas en la película Cuando Harry encontró a Sally (1989), donde gimiendo un orgasmo mientras comía un sándwich, demostró tener un talento natural para la comedia romántica. Así lo reseña el sitio Glamour.

Películas en las que trabajó Meg Ryan

Tanto que hoy cualquier actriz firmaría por tener una sucesión de taquillazos como los que tuvo Ryan con cintas como Algo para recordar (1993), French Kiss (1994), Adictos al amor (1997) o Tienes un e-mail (1998), películas que no le harían ganar ningún Oscar pero sí millones de dólares. Los suficientes al menos como para, llegado el momento, retirarse sin preocuparse de si le llegaría para disfrutar de una jubilación dorada.

Pero claro, ¿quién querría abandonar un trabajo así cuando estás en la cresta de la ola? Nadie. Sobre todo, en una profesión en la que es el público, cuando deja de pagar entradas por tus películas, el que decide cuándo tienes que marcharte a casa.

Y eso, el fin del romance con la audiencia tras aceptar proyectos demasiado arriesgados para la entonces ‘novia de América’, es lo que parecía que había provocado la caída en el olvido de Meg Ryan.

La razón por la que Meg Ryan no quiso ser una actriz famosa

Una versión no oficial que ahora la propia actriz ha querido desmentir por primera vez durante una conversación con  Gwyneth Paltrow, otra actriz que también tuvo que montarse un suculento plan B cuando parecía que el cine le daba la espalda.

“Nunca quise ser actriz, y mucho menos ser una actriz famosa”,afirmó Ryan en esta conferencia de Goop en la que confesó que decidió retirarse del cine tras el enorme éxito de Algo para recordar, que también protagonizó Tom Hanks.

“Estudié periodismo porque soy una persona muy curiosa, me apasionaba viajar y descubrir mundo, quería relacionarme con otras personas, pero en aquella época era totalmente imposible”, reconoció. La culpa, al parecer, la tenía esa etiqueta de reina de la comedia romántica, un título que nunca le agradó.

La Meg Ryan periodista

En cualquier caso, Ryan admitió que haber tenido ese nivel de fama también fue bueno para otras cosas. Y no solo por los cheques que recibía por las películas que hacía, sino porque gracias a ser un nombre tan grande en la industria se libró de sufrir acoso en su carrera.

“A diferencia de muchas compañeras, yo no he tenido que sufrir algo así. No tengo ninguna mala historia que contar. Cuando alcanzas el éxito siendo tan joven enseguida se forma una burbuja a tu alrededor que impide que pasen esas cosas. Así que sí, en ese aspecto, fui bastante afortunada”, reconoció.

Fuente: Glamour

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