¡Cae en el escándalo la prestigiosa Universidad de Cambridge!

El escándalo de Cambridge Analytica ha tenido una cosecuencia muy clara: se mira con lupa lo que cada aplicación de Facebook hace con los datos que recopila, algo que a la postre está originando más escándalos. El último de ellos salpica directamente a la prestigiosa Universidad de Cambridge.

Esta institución y una consultura diseñaron hace más de una década un test de personalidad para Facebook, una aplicación que recopiló datos de casi seis millones de usuarios de esta red social, en algunos casos incluso actualizaciones de estado, edad o sexo.

Universidad de Cambridge envuelta en el escándalo

Teóricamente, Cambridge se comprometía a convertir en anónimos todos los datos recopilados, pero no se hizo correctamente, así que para terceros sería fácil poner nombre y apellidos a cada uno de los usuarios que aparecen en el dossier de la app.

El comportamiento se parece y mucho al de otras aplicaciones que recopilan datos en Facebook, y es que el principal problema de la firma dirigida por Mark Zuckerberg -o más bien de los usuarios- es que una vez que esta información llega a manos de una compañía, es imposible obligarle a que la traten como es debido. De ahí que Cambridge Analytica lo tuviera tan fácil.

Más de 150 instituciones tuvieron acceso a la información

El problema es que pese a la finalidad científica de esta app, los datos cayeron pronto en las manos equivocadas. Cambridge compartió la información con otras 150 instituciones, y eso sólo puede significar una cosa: los datos pueden estar virtualmente en manos de cualquiera.

La seguridad del sitio web donde se almacenó la información privada de usuarios de Facebook dejaba mucho que desear y, de hecho, la clave de acceso llegó a publicarse en GitHub, el sitio web de desarrolladores más popular del mundo.

Clausuran la apps de la Universidad de Cambridge

Ni que decir tiene que esta aplicación de Facebook  “MyPersonality” la clausuró la compañía, que esta misma semana ha “cerrado el grifo” 200 apps que manejaban información privada de forma muy laxa.

Fuente: New Scientist y El Confidencial

 

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